Los incendios forestales continúan asolando el suroeste de Francia, particularmente en la región de Gironda, desde el 22 de julio. Al menos 42.000 hectáreas han sido quemadas, una superficie casi cuatro veces mayor a la de París. Como consecuencia, unas 220.000 personas han sido evacuadas de sus hogares. Durante la noche del 27 al 28 de julio, se reportaron rebrotes de fuego al norte de Porge y en la parte norte de Cap-Ferret. Las autoridades locales aseguran que estos rebrotes están "bajo control" y que la superficie quemada no ha aumentado. A pesar de la calma relativa, la situación sigue siendo preocupante y se mantiene la vigilancia.