Un pueblo cercano a Toulouse, en Francia, celebró un festival tradicional culminando con la creación y consumo de una tarta de fresas récord. La tarta medía más de diez metros de largo y pesaba 400 kilogramos, requiriendo 30 litros de nata para su elaboración. El evento atrajo a numerosos residentes y visitantes, quienes disfrutaron de la monumental creación. La iniciativa buscaba destacar la tradición local y ofrecer un espectáculo culinario único. La tarta de fresas se convirtió en el punto central de la festividad, generando un ambiente de celebración y camaradería. El festival reafirmó el sentido de comunidad y la riqueza cultural de la región.