Francia atraviesa una creciente ola de escándalos de abuso sexual que han expuesto fallas sistémicas en la gestión de denuncias de agresión sexual y abuso infantil. Solène Podevin-Favre, Presidenta de Face à l'Inceste, declaró a FRANCE 24 que los recientes casos evidencian la necesidad de transformar la cultura de la violación y el incesto. Plantea un cambio hacia una cultura de vigilancia y protección, comenzando por creer a las víctimas. La organización denuncia la persistencia de una cultura que minimiza y encubre estos delitos. Los casos recientes han generado un debate nacional sobre la responsabilidad institucional y la protección de los más vulnerables. Se exige una revisión profunda de los protocolos y una mayor sensibilización en la sociedad francesa. La prioridad, según la activista, es garantizar el apoyo y la justicia para las víctimas.