La policía francesa detuvo en Nantes, el 22 de junio de 2026, a un hombre de 32 años que conducía sin licencia. El vehículo, un Citroën, emitía humo negro, lo que motivó la detención. Al inspeccionar el automóvil, los agentes descubrieron que transportaba a un total de 11 personas, incluyendo siete menores de edad. Algunos de los niños eran bebés que viajaban en los regazos de los adultos. Las condiciones de viaje eran consideradas peligrosas y precarias por las autoridades. El incidente ha generado preocupación por la seguridad de los ocupantes y el cumplimiento de las normas de tráfico. Las autoridades investigan las circunstancias del transporte irregular.
