En Estados Unidos, varios multimillonarios están optando por donar la mayor parte de su patrimonio a causas benéficas de forma voluntaria. Esta práctica, sin embargo, se encuentra obstaculizada en Francia. La legislación francesa actual impide a los individuos disponer libremente de sus fortunas para fines filantrópicos en la misma medida. Esta situación ha generado un debate sobre la necesidad de flexibilizar las regulaciones para fomentar la donación privada. La discusión se centra en si se debería permitir a cada persona decidir libremente cómo distribuir su riqueza a sus herederos o a organizaciones benéficas. La imposibilidad de donar libremente plantea interrogantes sobre el potencial impacto en el sector sin ánimo de lucro francés. El debate busca equilibrar la autonomía individual con las políticas fiscales y de herencia existentes.