A pesar de la guerra, varias empresas francesas como Crédit Agricole, BNP y Mulliez mantienen su presencia en Ucrania. Estas compañías no solo continúan operando en el país invadido por Rusia, sino que también están apoyando activamente los esfuerzos de reconstrucción. Su compromiso demuestra una apuesta por el futuro económico de Ucrania a pesar de los riesgos inherentes al conflicto. La persistencia de estas empresas francesas contrasta con la salida de otras compañías internacionales. Se busca así contribuir a la recuperación del país y mantener lazos comerciales a largo plazo. Esta estrategia podría sentar un precedente para otras inversiones extranjeras en Ucrania una vez finalizada la guerra.