Una intensa ola de calor azota Francia, generando preocupación en el sector agrícola. Las temperaturas podrían alcanzar los 40 grados Celsius, complicando las labores diarias de los agricultores. La situación plantea incertidumbre sobre la producción y la calidad de las cosechas. Los agricultores se ven obligados a continuar trabajando a pesar de las condiciones extremas. Esta ola de calor se atribuye al cambio climático y sus efectos cada vez más frecuentes e intensos. Las autoridades evalúan posibles medidas de apoyo al sector primario ante las pérdidas potenciales.
