El aumento de las temperaturas en Francia, particularmente en las zonas urbanas, está impulsando a las ciudades a adaptarse al cambio climático. Las áreas metropolitanas sufren de manera desproporcionada debido al efecto “isla de calor”, donde las superficies urbanas absorben y retienen más calor. Las estrategias de adaptación incluyen la creación de más espacios verdes, la mejora de la ventilación urbana y la promoción de techos y paredes verdes. A pesar de la creciente necesidad, la adopción de sistemas de aire acondicionado en Francia sigue siendo relativamente baja, debido a preocupaciones sobre el consumo energético y el impacto ambiental. Los franceses recurren a métodos tradicionales como beber mucha agua, buscar la sombra y utilizar ventiladores para sobrellevar las olas de calor. El gobierno francés también está implementando planes de alerta y asistencia para proteger a las poblaciones vulnerables durante los episodios de calor extremo.