Camélia Benhallak, una joven francoargelina de 24 años con formación en derecho digital, derecho empresarial y ciencias políticas, se trasladó a Argel hace seis meses. Como muchos miembros de la diáspora, decidió establecerse en la capital argelina tras completar sus estudios. Benhallak describe su experiencia como un enamoramiento con la ciudad. Su decisión representa una tendencia creciente de jóvenes argelinos de la diáspora que regresan a sus raíces. El artículo destaca su adaptación y la búsqueda de oportunidades profesionales en Argel. La historia de Camélia refleja el atractivo que Argel ejerce sobre aquellos que, aunque criados en el extranjero, sienten una fuerte conexión con su herencia argelina.