Un reciente estudio revela que, aunque muchos videojuegos son ofrecidos gratuitamente, la mayor parte de los ingresos provienen de un pequeño porcentaje de jugadores. Este grupo, sin embargo, realiza gastos significativos que recuerdan a patrones de comportamiento asociados con el juego patológico. La investigación indica que estos jugadores pueden caer en trampas financieras dentro de los juegos “free-to-play”, motivados por mecanismos de recompensa y la presión social. Los gastos realizados pueden ser comparables a los de personas con problemas de adicción al juego, a pesar de que estos juegos no son tradicionalmente considerados como apuestas. El estudio subraya la necesidad de comprender mejor estos mecanismos y el impacto potencial en los jugadores más vulnerables. Se sugiere que las estrategias de monetización en algunos videojuegos pueden explotar la psicología humana para fomentar el gasto excesivo.