Una promoción de helados gratuitos en Almere se convirtió en un incidente que requirió la intervención policial. La tienda de helados, que buscaba realizar una acción positiva para la comunidad, tuvo que cerrar sus puertas ante el comportamiento disruptivo de un gran número de jóvenes. La propietaria expresó su decepción a Omroep Flevoland, lamentando que una iniciativa bien intencionada terminara de esta manera. Según la empresaria, la situación se deterioró rápidamente después de una hora inicial tranquila, con empujones y acoso al personal. La policía, que llegó al lugar con varios vehículos y un perro policía, dispersó a los jóvenes sin realizar arrestos. La seguridad del personal fue la principal preocupación, obligando a los empleados a actuar como si fueran guardaespaldas en lugar de atender a los clientes.