Una empresa de propiedad extranjera sufrió un desvío de 150 millones de forints de su cuenta bancaria tras el registro fraudulento de un ejecutivo con documentos falsificados. Los defraudadores transfirieron el dinero en cuatro partes, a pesar de que el abogado de la empresa alertó al banco sobre irregularidades. Sorprendentemente, tanto el banco como el registro mercantil fueron exculpados en el juicio civil resultante. La víctima ahora enfrenta dificultades para recuperar los fondos sustraídos. Este caso pone de manifiesto las fallas en la protección del cliente a pesar de la aparente rigurosidad de las leyes contra el lavado de dinero. El veredicto judicial sugiere que las leyes se centran en otros aspectos más que en la seguridad de las empresas.

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