Cientos de miles de personas se manifestaron el sábado en toda Francia, en una movilización que unió a estudiantes, sindicalistas y miembros del movimiento de los “Chalecos Amarillos”. Los manifestantes denuncian el aumento del coste de la vida, las desigualdades sociales y el deterioro de los servicios públicos. Más de 420 personas fueron detenidas, y enfrentamientos con las fuerzas del orden tuvieron lugar en varias ciudades, según informa BFM TV. Las protestas también se extendieron a Bélgica, con manifestaciones en Bruselas y Lieja, donde los ciudadanos expresaron su descontento por el aumento de los precios. La situación en Francia se describe como caótica, con informes de incendios y disturbios en las calles. Esta ola de protestas indica un profundo malestar social en Francia y Bélgica ante las dificultades económicas actuales. La magnitud de la movilización sugiere una creciente frustración pública.