Francia enfrenta una ola de calor intensa que ha provocado la activación de alertas rojas, el nivel más alto, en 54 de sus departamentos, abarcando más de la mitad del territorio nacional. La alerta se extiende especialmente hacia el noroeste del país. El lunes se registraron temperaturas récord, superando los 40 grados Celsius en varias ciudades. Las autoridades instan a la población a tomar precauciones extremas para evitar golpes de calor y deshidratación. Se espera que las altas temperaturas persistan, generando preocupación por la salud pública y posibles incendios forestales. La situación actual exige una vigilancia constante y medidas preventivas por parte de los ciudadanos y las autoridades.