Francia interceptó un petrolero en el Mediterráneo, sospechoso de estar vinculado a la “flota sombra” rusa, utilizada para eludir las sanciones internacionales impuestas a Moscú tras la invasión de Ucrania. El buque, que no fue identificado de inmediato, fue abordado frente a la costa de Córcega y se dirigía a destino desconocido. Las autoridades francesas están investigando si el petrolero transportaba petróleo ruso en violación de las regulaciones de la Unión Europea. Esta acción se produce en un contexto de creciente escrutinio sobre las tácticas empleadas por Rusia para continuar exportando sus recursos energéticos a pesar de las sanciones. Se cree que la “flota sombra” rusa utiliza una red de empresas fantasmas y barcos que cambian constantemente de nombre y pabellón para ocultar el origen de la carga y el destino final. El incidente subraya los esfuerzos de los países occidentales por hacer cumplir las sanciones contra Rusia y evitar que se beneficien económicamente de la guerra en Ucrania.