Francia enfrenta una intensa ola de calor que ha provocado la suspensión de eventos deportivos al aire libre en 35 departamentos, colocados en alerta roja. La medida busca liberar recursos de emergencia para atender a la población más vulnerable ante las altas temperaturas. Además, el gobierno ha decidido restringir la venta de alcohol en las zonas afectadas, con el objetivo de prevenir incidentes relacionados con el consumo y el calor. Las temperaturas extremas representan un riesgo para la salud pública, especialmente para ancianos, niños y personas con enfermedades preexistentes. Las autoridades instan a la población a tomar precauciones, como hidratarse adecuadamente y evitar la exposición prolongada al sol. Se espera que la ola de calor persista en los próximos días, manteniendo la alerta en las regiones afectadas. El gobierno continúa monitoreando la situación y podría implementar medidas adicionales si es necesario.