En Francia, los estudiantes de secundaria de las *banlieues* enfrentan una situación especialmente difícil en el contexto de las recientes protestas estudiantiles. Además de las precarias condiciones de sus escuelas y barrios, estos jóvenes sufren racismo y una represión policial brutal. Un estudiante de 15 años resultó gravemente herido durante una manifestación, lo que ha generado preocupación y denuncia. Esta “triple pena” agrava las desigualdades ya existentes y expone la vulnerabilidad de estos estudiantes. La situación pone de manifiesto la necesidad de abordar tanto las deficiencias estructurales en la educación como las prácticas policiales discriminatorias. El artículo original fue publicado en TSA.