Francia enfrenta su quinta ola de calor del verano, impactando severamente a las zonas urbanas densamente pobladas con escasa vegetación, conocidas como "islas de calor urbano". Estas áreas experimentan temperaturas significativamente más altas que el promedio. En la región parisina, municipios como Saint-Denis, La Courneuve y especialmente Aubervilliers, son los más afectados por este fenómeno. Los residentes describen temperaturas matutinas ya superiores a los 27 grados Celsius, haciendo la vida diaria insoportable. La falta de árboles y espacios verdes agrava la situación, intensificando el calor. Las autoridades locales se enfrentan al desafío de proteger a la población vulnerable y mitigar los efectos de estas olas de calor cada vez más frecuentes e intensas. La situación pone de manifiesto la necesidad urgente de adaptar las ciudades al cambio climático.