Francia enfrenta una ola de calor excepcional desde el 17 de junio, con temperaturas que alcanzan los 40°C. Esta situación ha generado escenas insólitas de peleas y empujones en tiendas que venden aires acondicionados y ventiladores. Météo-France describe el episodio como una canícula particularmente intensa y prolongada. La alta demanda de estos aparatos de refrigeración ha desatado comportamientos agresivos entre los consumidores. La escasez, combinada con el calor extremo, ha provocado altercados por adquirir un alivio del calor. Las autoridades no han emitido declaraciones al respecto, y se espera que la ola de calor continúe en los próximos días.