Francia enfrenta una canícula excepcional que continúa expandiéndose hacia el noroeste del territorio. Tras registrarse temperaturas récord el lunes, la situación ha escalado provocando ya los primeros fallecimientos relacionados con el calor. Actualmente, más de la mitad del país se encuentra bajo vigilancia roja, un nivel de alerta que no se había alcanzado anteriormente. Las autoridades mantienen la máxima precaución ante la intensidad del fenómeno climático. El impacto térmico está afectando a diversas regiones, obligando a extremar las medidas de seguridad. Se espera que las temperaturas sigan desafiando los registros históricos en las próximas horas.