Francia enfrenta una intensa ola de calor que afecta tanto las temperaturas terrestres como las marinas. Las aguas del Atlántico alcanzan los 21°C en superficie, mientras que el mar Mediterráneo registra 25,6°C. Estas temperaturas son inusualmente altas para el mes de junio, equiparándose a las que normalmente se alcanzan en agosto. Expertos señalan que este fenómeno podría tener consecuencias significativas para los ecosistemas marinos. El aumento de la temperatura del agua podría provocar la proliferación de especies invasoras y afectar la vida marina local. Las autoridades instan a la precaución y al monitoreo continuo de la situación. Se espera que la ola de calor persista en los próximos días, intensificando las preocupaciones sobre su impacto ambiental y en la salud pública.