Francia enfrenta una ola de calor extrema que ha causado la muerte de al menos 40 personas, principalmente jóvenes, ahogadas mientras buscaban refrescarse. El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, confirmó el trágico saldo. Por primera vez, más de la mitad del territorio francés se encuentra bajo alerta roja por temperaturas elevadas, el nivel más alto de advertencia. Se pronostican máximas de hasta 44 grados Celsius en el suroeste del país. Debido a las altas temperaturas, una central nuclear ha sido temporalmente desconectada como medida preventiva. Las autoridades instan a la población a tomar precauciones extremas para evitar golpes de calor y deshidratación. La situación ha generado preocupación y movilización de los servicios de emergencia en todo el país.