Francia enfrenta una serie de escándalos de abuso que han generado una creciente indignación pública. El reciente asesinato de una niña de once años y las acusaciones de agresión sexual contra un cantante conocido han puesto de manifiesto un problema sistémico. Estos casos, junto con otros, están revelando patrones de abuso y una necesidad urgente de abordar la violencia contra menores. Se está demandando una respuesta similar al movimiento #MeToo, pero enfocada en la protección de los niños. Las autoridades y la sociedad civil están comenzando a reconocer la interconexión de estos abusos y la necesidad de una investigación exhaustiva. Existe una creciente presión para identificar las causas subyacentes y prevenir futuros incidentes. La situación ha desatado un debate nacional sobre la seguridad infantil y la responsabilidad de los adultos.