Francia está experimentando una crisis histórica en el poder adquisitivo, con las familias perdiendo un promedio de 1.200 euros desde 2024. A pesar de una disminución de los salarios reales desde 2019, los ingresos se habían mantenido gracias a las transferencias sociales y los beneficios del patrimonio. Sin embargo, esta situación cambió en 2025 y 2026, cuando estos factores ya no compensaron la caída salarial. Como resultado, el poder adquisitivo ha disminuido durante dos años consecutivos, un fenómeno que solo ha ocurrido en dos ocasiones desde 1960 en Francia. Esta tendencia representa un desafío económico significativo para los hogares franceses. La situación actual exige una atención urgente para mitigar el impacto en el bienestar de la población de Francia.