El encuentro entre Francia e Inglaterra concluyó con un marcador de 7-3, sumando un total de diez goles y estableciéndose como uno de los partidos más prolíficos en la historia de la Copa Mundial. Este resultado iguala el récord existente, previamente establecido en el Mundial de Suecia 1958. En aquel torneo, Francia derrotó a Paraguay con un contundente 7-3. El partido entre Francia e Inglaterra generó gran expectación debido a la cantidad de goles anotados. Este resultado sin duda será recordado como un clásico instantáneo. El duelo demuestra la emoción y la imprevisibilidad del fútbol mundial. Tanto Francia como Inglaterra demostraron capacidad goleadora, ofreciendo un espectáculo memorable para los aficionados.