El aumento de las olas de calor en Francia ha desatado un debate político sobre las medidas a tomar. La líder de la extrema derecha, Marine Le Pen, propone un “gran plan climático” sin especificar detalles. Por su parte, la UDR aboga por la instalación obligatoria de aire acondicionado en escuelas y residencias de ancianos. El gobierno francés, en un enfoque diferente, prioriza la adaptación al cambio climático mediante el aislamiento de viviendas. La izquierda, aunque no rechaza el aire acondicionado, considera que no es la solución definitiva y defiende la idea de un “permiso climático” para los trabajadores. Existe un consenso generalizado en que se necesitan soluciones, pero difieren las prioridades y los enfoques para abordar el problema del calor extremo.