Francia enfrenta un nuevo y fuerte episodio de calor antes del inicio oficial del verano. Se prevé que las temperaturas alcancen los 40°C y se mantendrán elevadas durante la próxima semana. Las autoridades están tomando medidas para mitigar los efectos del calor en la población y las infraestructuras. Este nuevo golpe de calor pone a prueba la capacidad de respuesta del país, recordando las olas de calor extremas de años anteriores. Se espera que el calor afecte especialmente a las regiones del sur y este de Francia. La población está siendo instada a tomar precauciones, como hidratarse y evitar la exposición prolongada al sol. El gobierno ha activado protocolos de emergencia para proteger a los grupos más vulnerables.
