Francia se enfrenta a una intensa ola de calor que ha provocado la activación de alertas rojas en 53 departamentos. Las temperaturas podrían alcanzar los 40°C en varias regiones, generando preocupación por la salud pública y el riesgo de incendios forestales. Las autoridades han implementado medidas preventivas, incluyendo la apertura de centros de enfriamiento y la distribución de agua a la población vulnerable. La situación climática es similar en el Reino Unido, que también experimenta un aumento significativo de las temperaturas. Se recomienda a los ciudadanos tomar precauciones para evitar golpes de calor y deshidratación, especialmente a niños, ancianos y personas con enfermedades crónicas. El fenómeno meteorológico extremo se atribuye al cambio climático y se espera que persista en los próximos días.