Francia enfrenta una intensa ola de calor y devastadores incendios forestales. Un incendio en Saint-Just, cerca de Rennes, ha consumido 230 hectáreas de bosque desde el miércoles, aunque su avance se ha ralentizado. La ola de calor, aunque remitirá en el oeste del país el sábado, persistirá en la mitad este y en la región de Île-de-France, con temperaturas previstas entre 35 y 39 grados Celsius. Las autoridades mantienen 83 departamentos en alerta naranja debido al riesgo de incendios y problemas de salud relacionados con el calor. La situación requiere vigilancia constante y medidas preventivas para proteger a la población y los recursos naturales. Se espera que las condiciones mejoren gradualmente en algunas zonas, pero el calor continuará siendo una preocupación en otras regiones. Las autoridades instan a la precaución y al respeto de las indicaciones de seguridad.