Francia se convierte en el primer país de la Unión Europea en prohibir el acceso a las redes sociales a menores de 15 años. Esta medida busca proteger a los jóvenes de los riesgos online, como el ciberacoso y el contenido inapropiado, así como preservar su bienestar mental y desarrollo. La ley requiere el consentimiento parental para que los usuarios entre 15 y 18 años puedan registrarse en plataformas digitales. Las empresas de redes sociales deberán verificar la edad de los usuarios para garantizar el cumplimiento de la normativa. La iniciativa francesa marca una postura firme en la regulación del entorno digital para proteger a la infancia. Se espera que esta decisión influya en las políticas de otros países europeos en relación con la seguridad online de los menores.