Debido a una intensa ola de calor que afecta a Francia, varias regiones han prohibido el consumo y la venta de alcohol. La medida busca prevenir incidentes y garantizar la seguridad pública ante las altas temperaturas, que en algunas zonas superan los 41 grados Celsius. La prohibición coincide con la celebración de un festival nacional que atrae a millones de personas. Las autoridades temen que el calor extremo, combinado con el consumo de alcohol, pueda provocar deshidratación, golpes de calor y comportamientos de riesgo. La restricción se aplica en espacios públicos y eventos masivos. Se insta a la población a tomar precauciones y mantenerse hidratada durante la ola de calor. La duración de la prohibición dependerá de la evolución de las temperaturas.