Francia está evaluando el alcance de los daños sufridos tras un día de violencia, saqueos y caos que eclipsó las protestas masivas contra el alto costo de vida. Cientos de miles de personas participaron en las manifestaciones, marcadas por disturbios, antes de las elecciones presidenciales que se celebrarán en seis meses. Más de 1800 personas fueron detenidas durante y después de las protestas que sacudieron a Francia el sábado, incluyendo actos de vandalismo e incendios, según el ministro del Interior, Laurent Núñez. La situación plantea interrogantes sobre la estabilidad del país y el clima político que antecede a los comicios. Las autoridades francesas están trabajando para restablecer el orden y cuantificar las pérdidas materiales y económicas. Los incidentes han generado una fuerte condena por parte de figuras políticas y sociales. El gobierno francés busca soluciones para abordar las preocupaciones económicas que motivaron las protestas.