Francia y Alemania están impulsando la creación de nuevas herramientas comerciales para la Unión Europea, específicamente dirigidas a contrarrestar prácticas comerciales desleales por parte de China. La propuesta se centra en dotar a la UE de mecanismos para responder en caso de interrupciones en el suministro de materias primas críticas. Estas herramientas podrían implementarse en una guerra comercial, protegiendo así los intereses económicos de los estados miembros. La iniciativa busca reducir la dependencia europea de terceros países y fortalecer la autonomía estratégica de la UE. De esta manera, la Unión Europea podría ejercer mayor presión y salvaguardar su acceso a recursos esenciales. La propuesta está siendo debatida a nivel europeo y podría marcar un cambio significativo en la política comercial de la UE hacia China.