El aumento de la urbanización y la expansión agrícola están creando "islas" de hábitat natural, separando poblaciones de animales y amenazando su supervivencia. Esta fragmentación, similar al aislamiento causado por el agua, impide el flujo genético y dificulta la búsqueda de alimento y pareja. La creación de corredores ecológicos – espacios que conectan estos hábitats fragmentados – se presenta como una solución crucial para permitir el movimiento de la fauna. Estos corredores pueden consistir en áreas protegidas, pasos de fauna sobre o bajo carreteras, o incluso la modificación de prácticas agrícolas. La reconexión de estos paisajes es fundamental para mantener la biodiversidad y asegurar la viabilidad a largo plazo de las especies. Expertos señalan que la supervivencia de muchas especies depende de restablecer estas conexiones ecológicas. La iniciativa busca revertir los efectos negativos de la actividad humana sobre los ecosistemas.
