David J. Rush, un exfuncionario federal de alto rango en los Estados Unidos, se ha declarado culpable de un fraude masivo contra el gobierno de EE. UU. Aprovechando su autorización de seguridad máxima, Rush creó proyectos gubernamentales ficticios para desviar casi $194 millones de dólares. Este desfalco financió un estilo de vida lujoso, incluyendo la adquisición de objetos y activos de valor. Una redada del FBI en su domicilio reveló la existencia de barras de oro y grandes sumas de dinero en efectivo. Se estima que se encontraron 298 barras de oro como parte de la evidencia del fraude. Rush enfrenta ahora las consecuencias legales por sus acciones fraudulentas contra el gobierno de los Estados Unidos.