Una exprofesora, de 32 años, ha abandonado su puesto de trabajo para dedicarse a la venta de juguetes antiestrés (fidget toys) impresos en 3D. En colaboración con su padre, ha logrado generar ingresos por más de 428.000 dólares estadounidenses en 2025. El éxito de su emprendimiento se basa en la fabricación y comercialización de estos artículos a través de la impresión tridimensional. La iniciativa ha permitido a la exdocente reorientar su carrera profesional hacia un sector con alta demanda. Este caso ejemplifica el potencial de los negocios online y la impresión 3D como fuente de ingresos. La empresa familiar ha experimentado un crecimiento significativo en un corto período de tiempo.