Maja Popović, exministra de Justicia y actual jueza del Tribunal Constitucional de Serbia, ha adquirido un apartamento de lujo en el barrio de Vračar. La propiedad, valorada en medio millón de euros, no figura en la declaración de bienes presentada ante la Agencia de Prevención de la Corrupción de Serbia. Esta omisión ha suscitado interrogantes sobre la transparencia y el cumplimiento de las obligaciones legales por parte de la jueza Popović. La adquisición del apartamento en Vračar, una zona exclusiva de Belgrado, Serbia, se produjo en circunstancias que aún no han sido completamente esclarecidas. Las autoridades competentes podrían investigar la procedencia de los fondos utilizados en la compra y el motivo por el cual no se reportó la transacción. El caso plantea dudas sobre la integridad del sistema judicial serbio y la necesidad de una supervisión más rigurosa de los activos de los funcionarios públicos.