Mike Dean, un ex destacado árbitro de la Premier League, ha confesado haber realizado desafíos personales y lúdicos durante los partidos que dirigía. Dean admitió que, en ocasiones, se imponía retos como permanecer el mayor tiempo posible dentro del círculo central sin salir de él. Estas revelaciones sorprenden al mundo del fútbol, mostrando un lado poco conocido de la presión y el aburrimiento que podían experimentar los árbitros en medio de la acción. Aunque estas acciones no afectaron el resultado de los partidos, Dean reconoce que eran una forma de mantenerse mentalmente alerta. El exárbitro no especificó la frecuencia con la que realizaba estas pruebas, pero sí confirmó que eran parte de su experiencia como juez en la máxima categoría del fútbol inglés. La confesión ha generado debate sobre el impacto psicológico del arbitraje de alto nivel.