Dos exministros del gobierno de Angela Merkel, Sigmar Gabriel y Thomas de Maizière, expresaron su preocupación por el clima político actual en Alemania, describiéndolo como excesivamente temeroso. Ambos, que compartieron gabinete durante años, consideran que gobernar era más sencillo en el pasado. Mostraron escepticismo frente a medidas como la reducción de impuestos a los combustibles, el llamado "Tankrabatt", considerándola ineficaz. En su lugar, abogan por una política más decidida y valiente, capaz de resistir las críticas. Los exministros enfatizan la necesidad de una estrategia gubernamental robusta que no se vea paralizada por el miedo a la oposición o al debate público. Su llamado busca un retorno a una gestión más proactiva y con mayor capacidad de respuesta ante los desafíos.