Davis, de 63 años, fue finalmente condenado a una pena mínima de 40 años de prisión por ordenar el asesinato del rapero Tupac Shakur. Durante años, Davis evadió la justicia y al parecer creyó estar impune, incluso confesando en sus memorias haber dado la orden de matar a Shakur. El juicio se desarrolló en Las Vegas, Nevada, donde ocurrió el tiroteo fatal en 1996. Esta sentencia representa un hito en el caso, que permaneció sin resolver durante décadas. Las autoridades destacaron la importancia de llevar a Davis ante la justicia, no solo por el asesinato de Shakur, sino también por su historial de actividad criminal relacionada con pandillas. La confesión en sus memorias fue crucial para la acusación y posterior condena. Este caso cierra un capítulo doloroso en la historia de la música y la cultura popular estadounidense.