Los antiguos enemigos, las regiones de Amhara y Tigray en Etiopía, han llegado a un acuerdo para enfrentar al gobierno central. Este inesperado entendimiento surge en el contexto de un conflicto más amplio sobre el futuro del sistema federal etíope. La cooperación entre ambos grupos representa un desafío significativo para el gobierno del Primer Ministro Abiy Ahmed. Las tensiones han estado presentes durante años, culminando en un conflicto armado devastador. Ahora, ambos grupos priorizan la oposición al poder central sobre sus diferencias pasadas. Este nuevo frente común podría alterar drásticamente el panorama político y la dinámica del conflicto en Etiopía.