Alan Greenspan, quien dirigió la Reserva Federal de Estados Unidos durante casi dos décadas, falleció a los 100 años. Su liderazgo marcó profundamente la política económica estadounidense durante años, siendo reconocido inicialmente por su gestión exitosa. Tras su renuncia en 2006, fue ampliamente elogiado como el presidente más influyente de la Fed. Sin embargo, dos años después, enfrentó fuertes críticas por su papel en la crisis financiera de 2008. Greenspan fue una figura central en la liberalización del mercado financiero y defendió políticas monetarias restrictivas para controlar la inflación. Su legado sigue siendo objeto de debate entre economistas y analistas financieros. Su muerte marca el fin de una era en la política monetaria de Estados Unidos.