El exministro de Energía rumano, Bogdan Ivan, afirmó que los problemas energéticos del país no se deben a la falta de inteligencia, sino a la "deshonestidad" y a la explotación de las deficiencias regulatorias por parte de operadores sin escrúpulos. Estos individuos, a los que denominó “chicos listos” del sector energético, se benefician de las lagunas legales y la falta de una estrategia clara por parte del Estado. Ivan señaló que esta situación ha llevado a la dificultad de asegurar el suministro energético necesario. Subrayó la importancia de abordar estas vulnerabilidades y establecer una política energética definida. La declaración de Ivan resalta la necesidad de transparencia y responsabilidad en el sector energético rumano para evitar futuras crisis. En resumen, el exministro vincula la precaria situación energética a la corrupción y la falta de previsión estatal.

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