El artículo de Gisela Ortega explora la compleja naturaleza del perdón, desmitificando ideas comunes sobre este proceso. Ortega argumenta que perdonar no implica olvidar, ni justificar acciones perjudiciales, ya sean propias o ajenas. Más bien, sugiere que el perdón es un acto de fortaleza que evita borrar del recuerdo a quienes nos han dañado, protegiéndonos de futuros ataques. El texto enfatiza que el perdón no es resignación, sino una estrategia inteligente para la autoprotección y el crecimiento personal. La autora implica que mantener la memoria de las ofensas es crucial para establecer límites sanos y evitar la repetición de errores. En esencia, el artículo ofrece una perspectiva pragmática y empoderadora sobre el perdón, distanciándose de interpretaciones idealizadas o simplistas. La publicación original aparece en TalCual.