Expertos en interrogación afirman que los métodos tradicionales para detectar mentiras, como analizar el lenguaje corporal, son ineficaces. Según estos especialistas, enfocarse en cómo una persona se toca la cara o evita el contacto visual es un error común. En cambio, plantean que formular preguntas específicas y analizar la respuesta verbal revela mucho más sobre la veracidad de alguien. La clave no reside en observar el comportamiento físico, sino en la forma en que se construye el relato. Las respuestas elaboradas, las evasivas y los detalles innecesarios pueden ser indicadores de engaño. Este nuevo enfoque sugiere que la atención debe dirigirse al contenido de la respuesta y no a la conducta no verbal.