El artículo de Samuel J. Pérez Hermida evoca la tradición de la ekecheiria, la tregua sagrada de los antiguos Juegos Olímpicos que suspendía los conflictos bélicos. Contrasta este ideal con la realidad actual, donde el fútbol, a pesar de su potencial unificador, se ve envuelto en las sombras de la geopolítica. El texto sugiere que el deporte, lejos de estar aislado, refleja y a veces exacerba las tensiones internacionales. La interrupción de esta tregua histórica se manifiesta en la politización del fútbol y la dificultad de mantenerlo al margen de los conflictos globales. El autor plantea una reflexión sobre cómo el deporte puede verse afectado por, y a su vez influir en, el panorama político mundial. Se alude a la vulneración de este principio de paz a través del deporte.
