La creciente popularidad de los futbolistas ha convertido a estos atletas en figuras preferidas por las grandes empresas a nivel mundial, superando incluso a los deportistas locales en la preferencia publicitaria. Esta tendencia ha generado ingresos superiores a los 170 millones de dólares para los futbolistas más destacados. Su amplia exposición mediática es un factor clave en esta elección por parte de las compañías, quienes buscan maximizar el alcance de sus campañas. La demanda de futbolistas como embajadores de marca continúa en ascenso, impulsada por su reconocimiento global y atractivo para diversos mercados. Este fenómeno refleja un cambio en las estrategias de marketing, priorizando la fama internacional sobre la conexión local. El impacto de los futbolistas en la publicidad se extiende a diversas industrias, consolidándolos como referentes de consumo.