La banda Foo Fighters ofreció un concierto de tres horas que dejó una impresión profunda en su audiencia. Según la crítica de Matilda Källén para el diario DN, la experiencia resultó intensa y físicamente agotadora, aunque satisfactoria. El espectáculo puso de manifiesto la vigencia del grupo tras 32 años de trayectoria musical. Quedó claro que el proyecto sigue siendo la prioridad emocional y creativa de Dave Grohl. El músico lideró la presentación con la misma energía que en los inicios de la banda. El evento reafirmó el vínculo afectivo que Grohl mantiene con su propuesta artística. En conclusión, la actuación demostró que el corazón de Foo Fighters sigue latiendo con fuerza.