Un avión con destino a Tel Aviv emitió una señal de emergencia y descendió rápidamente 4000 metros, lo que provocó la movilización de aviones de combate israelíes. Las autoridades israelíes sospechan que uno de los dos pilotos intentó deliberadamente estrellar la aeronave. Afortunadamente, la tripulación restante y los pasajeros pudieron evitar lo peor, aparentemente impidiendo el desastre. La situación generó gran tensión y una respuesta inmediata de las fuerzas aéreas. Se están investigando las causas y motivaciones detrás del intento de sabotaje. El incidente pone de manifiesto las graves amenazas a la seguridad aérea.