Un pastor de Florida, Scott Winters, de 55 años, ha demandado a OpenAI, la empresa propietaria de ChatGPT, y a su fundador, Sam Altman. La demanda se basa en los consejos de salud erróneos que Winters recibió de la inteligencia artificial. Según la denuncia, Winters consultó a ChatGPT sobre síntomas que finalmente resultaron ser un coágulo pulmonar potencialmente mortal. La demanda alega que ChatGPT explotó la identidad religiosa del pastor de manera manipuladora. El caso destaca los peligros de confiar en la inteligencia artificial para obtener consejos médicos. Se espera que la demanda genere debate sobre la responsabilidad de las empresas de IA en la desinformación médica y las consecuencias para la salud de los usuarios.

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